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Si pensamos en nuestros hijos, a todos nos encantaría que fueran autónomos, que supieran hacer las cosas por ellos mismos sin tener que depender de alguien (de su pareja, de sus amigos, de su jefe/a…).

La autonomía es una de las cualidades que debemos fomentar en nuestros hijos desde bien pequeñitos. Sin embargo, es una de las cosas que más nos cuesta a los padres y madres.

Para poder fomentar la autonomía, tiene que haber voluntad por parte del niño, esto es imprescindible. Por ejemplo, si intentas que el niño dé los primeros pasos sólo pero él no tiene ningún interés en hacerlo, conseguirás el efecto contrario: cuando sueltes al niño o lo fuerces a caminar se sentirá inseguro, sentirá miedo, frustración… y, por consiguiente, rechazo total ante esta nueva situación impuesta.

Hay que respetar los tiempos de cada niño. El papel de los padres es estar atentos y, cuando el niño siente curiosidad por una actividad, fomentar la autonomía y enseñarle a hacerlo sólo.

Mi opinión personal, basada en la observación de muchos casos, es que los niños nacen siendo y sintiéndose capaces de hacer cosas por ellos mismos, pero los adultos les cohibimos por el miedo (miedo a que se caigan, miedo a que se hagan daño, miedo a que no lo consigan y sientan frustración…) o por no tener el entorno preparado y que no puedan hacerlo.

Ellos necesitan confiar en que son capaces de hacerlo y, para poder creerlo, primero tenemos que confiar nosotros en ellos. Los niños necesitan que los adultos confíen en ellos (papá, mamá y los cuidadores habituales). Si tú confías en tu hijo, le aportas la seguridad que necesita para intentar hacer algo sólo. Y esa es la parte que más cuesta a los padres: confiar en que tu hijo es capaz de intentar hacerlo por él mismo.

Si tu hijo quiere hacer algo nuevo déjale intentarlo, permítele experimentar. Quítate de la cabeza que es demasiado pequeño para hacerlo, no lo limites.

Los padres tenemos miedo de que nuestros hijos se frustren por no conseguir algo, de que fracasen. Para su aprendizaje, es necesario que lo intenten (a veces lo conseguirán y otras no) y conozcan la constancia. Todos sabemos que las cosas no se consiguen a la primera y no pasa nada malo por ello; deja que ellos también conozcan esta realidad.

Este miedo hace que hagas las cosas por ellos y por lo tanto, que limites la capacidad de aprendizaje de tu hijo, que les sobreprotejas.

Si sobreproteges a tu hijo, pensará “yo no soy capaz, yo no puedo logarlo sólo, me tienen que ayudar, necesito que me protejan”. Al final, acaba necesitando esa sobreprotección y acaban siendo dependientes del adulto para hacer la actividad (sea vestirse, ir al WC sólo, etc.).

 

¿A qué edad podemos empezar a fomentar la autonomía?

Desde bien chiquititos. Por ejemplo, cuando empiezan a agarrar juguetes, cuando empiezan a gatear… si, en lugar de darle el juguete, se lo ponemos en un punto accesible, el niño intentará cogerlo por él mismo, lo conseguirá y aprenderá a coger el juguete cuando quiera.


¿En qué rutinas diarias podemos fomentar la autonomía?

¡En todo lo que hagamos! Dependiendo de la edad del peque, podemos enseñarles a:

– Higiene: lavarse las manos, lavarse los dientes, cepillarse el pelo, el baño (lavarse el cuerpo y lavarse la cabeza), peinarse…
– Hábitos diarios: comer sólo, poner y quitar la mesa, cruzar por un paso de peatones, aprender a cruzar con un semáforo, vestirse sólo, subir y bajar escaleras…
– Cosas de casa: recoger el lavavajillas, llevar la ropa sucia al cesto, lavar la ropa en la lavadora, recoger los juguetes, dar de comer a las mascotas, regar las plantas, hacer la cama, limpiar…


La teoría es perfecta, Raquel, pero aún así acabo haciendo las cosas por mi hijo porque no soy capaz de confiar, siento miedo, ¿qué puedo hacer?

Un truco cuando te cueste soltar las riendas y dejar que tu hijo intente hacer algo (y no hacerlo tú por él) es pensar en él cuando sea adulto.

¿Quieres que tu hijo necesite a su padre/madre/pareja para lavar la ropa o prefieres que sepa quitar las manchas y poner la lavadora? ¿Quieres que tu hijo necesite ayuda hasta bien mayorcito para ir al WC o prefieres que vaya sólo al WC/orinal cuando tenga ganas?

 

La dependencia y autonomía de tu hijo está en tus manos. Sé su apoyo. Confía, confía, confía.

LA CLAVE DE TODO ESTÁ EN TI.